Maldita generación

Pero ahí están la mayoría,

rendidos y desmemoriados,

apolíticos y acobardados…

(Reincidentes)

He tardado algún tiempo en encontraros. Sé que nos conocemos de antiguo, pero ni vosotros ni yo somos los mismos. Hubo un tiempo en que todos juntos recorríamos un camino. Luego, las cosas de la vida, me di la vuelta y la mayoría ya no estabais. Los que venían detrás encontraron el camino limpio porque ya nosotros habíamos quitado las piedras que había en él, arrojándolas contra el sistema.
El sistema; debí haber empezado a buscaros por ahí, suponer que cuando alguien se marcha furtivamente es porque va a algún sitio que le avergüenza.
Quien no es revolucionario a los 15, no tiene corazón. El que lo sigue siendo a los 30, no tiene cabeza.
Y ese aforismo llena de algodón la boca de vuestra conciencia.

¿Dónde quedaron, pues, vuestras revoluciones?
Queríais cambiar el mundo a golpe de poemas y ahora tratáis, a golpe de cheques, de que el mundo no cambie.
Queríais cambiar las pistolas por flores, y ahora pedís más pistolas que protejan vuestras flores.
Vuestros culos se fueron acomodando a los sillones de diseño y el mundo empezó a ser un sitio más cómodo cuando la vista os comenzó a fallar selectivamente para ciertas cosas.
Tú, que te llenabas la boca de teoría social y lucha de clases porque tu padre no se podía permitir comprarte los lindos vestidos de las demás, intentas acallar mi boca ahora que tu marido te los compra.
Tú, que sufriste la explotación fregando platos en un bar del barrio, apagas ahora tus habanos en los platos de un lujoso restaurante.
Tú, adolescente ecologista que gritabas “debajo del asfalto aún hay hierba”, hoy pides más carreteras para llegar más rápido a tu coto privado de caza.
¿En qué momento cambiasteis las consignas por los eslóganes publicitarios, o los viejos símbolos por las marcas comerciales? ¿Quizás cuando descubristeis que era más cómodo dejarse manipular por la televisión a denunciar que la televisión estaba manipulada?
El hambre ajena dejó de importaros cuando la canción de moda apagó el rugir de los estómagos vacíos.
Pagasteis en cómodas cuotas lujosos espejos en los que os asusta mirar.
Luchabais contra la mediocridad y al final hicisteis de la madurez una excusa perfecta para rendiros.
Ahora yo os he encontrado.
Como dice el cantor, todo cambia.
Ya no hay héroes ni villanos; no he venido a vosotros para juzgaros sino para comprenderos. Y también para dejaros un mensaje de todos aquellos que cayeron en la cuneta del camino fieles a sus ideas y a sus sentimientos, de aquellos que aún siguen caminando y de muchos otros que están empezando ahora a recorrerlo con ilusión. El mensaje es bien sencillo: tened cuidado; la solidaridad sólo apunta hacia abajo y nunca hacia arriba. La indiferencia termina apuntando hacia uno mismo.

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Una respuesta to “Maldita generación”

  1. Me gusta tu artículo…intento no ser indiferente y en la medida que puedo coherente.

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