La paradoja Malthusiana

Thomas Roberts Malthus (1766 – 1834) fue un filósofo y economista británico que hace un par de siglos nos alertaba sobre un problema para él muy evidente: la producción de los alimentos crece en progresión aritmética (2, 4, 6, 8, 10, 12, etc.), en tanto la población mundial lo hace geométricamente (2, 4, 8, 16, 32, 64, etc.. Es decir que, según esta visión, el crecimiento demográfico arrojaría a la humanidad al abismo del hambre.

Eso le lleva a formular una de las “perlas” del pensamiento contemporáneo: “Un hombre, si no puede lograr mantenerse y si la sociedad no quiere su trabajo, no tiene derecho alguno ni a la menor ración de alimentos, no tiene por qué estar donde está; en ese espléndido banquete no le han puesto cubierto. La naturaleza le ordena que se vaya y no tardará en ejecutar su propia orden, si ese hombre no logra compasión de alguno de los invitados, si estos se levantan y le dejan sitio, acudirán enseguida otros intrusos pidiendo el mismo favor y se perturbará así el orden, la armonía de la fiesta y la abundancia que antes reinaba, se convertirá en escasez“.

Así pues la solución al problema no consistía para Malthus en incrementar la producción de alimentos, sino en hacer disminuir el número de “intrusos”. Para ello instaba a los gobiernos a tomar las siguientes medidas:
Abaratar el precio del pan, un alimento que sacia rápido el apetito pero que no aporta demasiados nutrientes, con lo cual se fomentaría la malnutrición y las enfermedades entre los pobres.
En vez de recomendarles limpieza a los pobres, hemos de aconsejarles lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia“, así Malthus quería que los proletarios construyan sus viviendas en los terrenos pantanosos e insalubres. “Hay individuos compasivos, que causan un gran daño a la humanidad estudiando la manera de extirpar para siempre ciertas enfermedades”.
El Estado, asimismo, debe desentenderse de cualquier política de sanidad pública o de subsidios a los pobres pues, piensa Malthus que eso sólo contribuye a la pereza del individuo y a que aumente el número de parásitos en la sociedad.
Y tampoco era cuestión de dejarle todo el trabajo a la Naturaleza; si faltaran epidemias o catástrofes naturales, los gobiernos deberían emprender periódicamente el suficiente número de guerras que garantizaran un freno demográfico.
¿Control de natalidad? Para Malthus no era la solución, aunque exponía la necesidad de crear leyes que obligaran al matrimonio cada vez más tardío entre las clases bajas. Rechaza el aborto por “inmoral” y porque “frenaría la creación de mano de obra y con ello la producción”.

Bien, su teoría y la de su maestro, Adam Smith, tiene plena vigencia hoy día en el planeta y el genocidio silencioso que solicitaba se está llevando a cabo con eficiente precisión. La paradoja está en que, a pesar de eso, Malthus mentía.

Si la población mundial hubiera crecido en progresión geométrica ahora mismo superaríamos los cien mil millones de habitantes. Por otro lado, las modernas técnicas de producción han permitido el cultivo de zonas antes estériles y abierto otras muchas posibilidades al desarrollo alimenticio.

Según un informe presentado por el antiguo Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, el planeta podría alimentar suficientemente, es decir con un mínimo de 2.700 calorías por persona al día, al doble de los seres humanos que vivimos actualmente.
¿Cuál es el problema entonces?

El problema es que esos alimentos están mal distribuidos. La consecuencia de ese problema es que, según la UMA, un contenedor de basura europeo contiene suficientes calorías como para alimentar a una familia de tres miembros durante cuatro semanas. El problema es comprender por qué a la quinta parte de la humanidad la mata el colesterol mientras que al resto las mata el hambre.

El verdadero legado de Malthus fue preparar una base supuestamente científica que le encajara a los paradigmas insolidarios de la concepción capitalista de la vida.                                                                                                         Malthus no se equivocó; Malthus mintió. Pero seguramente intuía ya la aparición de una sociedad donde eso no importara.

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Una respuesta to “La paradoja Malthusiana”

  1. […] Porém, vale aqui um parênteses: Não podemos usar sempre esse recurso de Malthus em economia, pois dessa forma colocamos de fora outras variáveis. O Blog “Orfanato de Utopias” denuncia como o gráfico de Malthus é usado para justificar as injustiças do capitalismo abusivo. […]

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