Archivo para noviembre, 2010

Fauna africana

Posted in Chist-tema with tags , , , , on 2 noviembre, 2010 by Tico

Naturaleza Africana

Os invito, si mantenéis el silencio necesario para no espantar a los protagonistas de la escena, a que analicemos juntos y juntas la interacción entre estos tres elementos del ecosistema africano.

Lo de la izquierda es un ejemplar de buitre dorsiblanco africano (Gyps africanus) y tiene hambre.

Lo de la derecha pertenece al género humano (homo sapiens), concretamente se trata de una niña de la aldea sudanesa de Ayod. Y también tiene hambre.

El tercer elemento de este instantáneo ecosistema no lo veis porque es el señor que está detrás del objetivo. Y no creo que tenga hambre.

El buitre parece despreocupado y aguarda paciente; tiene todo el tiempo del mundo que para la niña se reduce a unas horas. El buitre sabe que cuando un mamífero bípedo se vuelve cuadrúpedo es porque está a punto de convertirse en comida. Tampoco la presencia del otro humano, el fotógrafo, parece inquietarle. El buitre conoce a los humanos blancos y sabe que son sus hermanos. En África, directa o indirectamente, el hombre blanco siempre le proporciona alimento. Así que espera a que ese blanco se marche con su fastidioso instrumento que hace “clic” y le deje solo con la niña para hundirle el pico entre las costillas. Hambre que espera hartura, no es hambre ninguna.

Pasemos al segundo elemento de la escena.

La niña. No sabemos cómo se llama, ni tampoco nos importa porque lo que nada es, no merece nombre. Así que nuestra amiga, pese a ser originariamente bípeda se ha vuelto cuadrúpeda. Lo cual nos llevaría plantearnos qué extraño proceso conduce a este fenómeno antinatural. Y quizás empezáramos a hacernos preguntas incómodas o a cuestionar las verdades que nos enseñaron a abrazar y termináramos – el Capital no lo quiera- creyéndonos lo de que Otro Mundo es Posible y haciendo algo por traerlo de las orejas. El caso es que mientras, la niña, indiferente a nuestras dudas, mira la tierra intuyendo que pronto va a formar parte de ella.

La distancia que separa a estos dos primeros elementos es de un metro y medio de suelo africano; o lo que es lo mismo, de 25 céntimos de Euro – que es lo que cuesta un litro de solución de agua con glucosa – suficiente como para mantener con vida a un niño en esas condiciones un día más. Para repetir la foto al día siguiente. Por si la imagen sale movida o el buitre no se decide a sonreír.

El tercer elemento de la escena, el que no se ve, sí tiene nombre. O lo tenía, al menos. Se llamaba Kevin Carter, surafricano, activista antiaparheid y fotógrafo free-lance con una trayectoria increíble: trabajó para Reuter y Sygma Photo NY, PixEditor del Mail&Gaurdian, ganador en varias ocasiones del prestigioso Ilford Photo Press Awards.

La imagen que nos ilustra la tomó en 1993 en la aldea sudanesa de Ayod. Dio la vuelta al mundo y le valió nada más y nada menos que el Premio Pulitzer de fotografía, la máxima aspiración de un reportero gráfico. Por su profesión había estado presente en los peores conflictos armados del continente africano y había fotografiado matanzas, atrocidades, disturbios y linchamientos. Sin embargo al ser entrevistado tras el galardón declaró sentir odio por la foto de Ayod.

Un par de meses después se suicidó.

Quién sabe, quizás por las noches le venían a visitar la niña y el buitre.

Pero una mañana de primavera de 1993 se les amargó el desayuno a cientos de miles de atildados políticos, ambiciosos ejecutivos y ejemplares ciudadanos burgueses al desplegar el New York Times. Aunque quizás no se dieran por aludidos, Kevin Carter hizo su trabajo.

Sit terra tibi levis. Que la tierra te sea leve, niña de Ayod, tanto como tú lo fuiste para ella. Vuela alto, por encima de los buitres, roza las nubes, muy alto, pequeña. Y donde quiera que estés, si ves a Carter, dale las gracias en mi nombre.

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