¿De qué va esto?


Decía hace un par de siglos el bueno de Mariano José de Larra que el verdadero talento no consiste en saber lo que hay que decir, sino lo que hay que callar. Pero en este mundo extraño en que nos ha tocado vivir, los silencios matan más que las palabras y cuando nos pasen la factura deberemos rendir cuentas no por las cosas que dijimos sino por todas aquellas situaciones en las que nos quedamos callados.

¿De qué va esto? Lean mejor la presentación.

Ah, y gracias por estar aquí.

9 comentarios to “¿De qué va esto?”

  1. Suprimir el concepto utopía de la mente y el espíritu humanos fue uno de los tres llamados que hizo ayer el escritor José Saramago, al inaugurar una cátedra extraordinaria que lleva su nombre y que será impartida en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.

    “Utopía -definió- es algo que no se sabe dónde está, ni cuándo, ni cómo se llegará a ella. La utopía es como la línea del horizonte: sabemos que, aunque la busquemos, nunca llegaremos a ella, porque siempre se va alejando conforme se da cada paso; siempre está fuera, no de la mirada, pero sí de nuestro alcance.”

    Los otros dos emplazamientos realizados por el premio Nobel de Literatura 1998 fueron el derecho y la obligación que se tiene en esta época con el respeto y la práctica de los derechos humanos, así como la conciencia que debe existir en torno a la importancia de la palabra.

    Tres recuerdos fue el título que improvisó Saramago luego de advertir que no había preparado texto alguno y que la suya sería entonces una “no conferencia”, es decir, una intervención más libre y espontánea.

    La ceremonia tuvo lugar durante la tarde-noche en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM, que resultó insuficiente para albergar a los funcionarios universitarios, catedráticos y estudiantes que se dieron cita, ante lo cual se acondicionó una pantalla a las afueras del inmueble, en la que se transmitió el acto en directo.

    Antes de la participación del autor de Ensayo sobre la lucidez, José María Pérez Gay ofreció una semblanza sobre el escritor portugués, en la que lo resaltó como hombre de bondad e inteligencia.

    El primer recuerdo de Saramago se remontó a mediados de los 90, cuando fue convocado a Oviedo, España, como parte de un grupo de escritores, filósofos y sociólogos, con el fin de elaborar 10 propuestas para el nuevo milenio. Fue en esa parte de la charla en la que Saramago se declaró contrario a las utopías, y contó que, a diferencia de sus colegas, decidió en aquella ocasión enfocar sus propuestas “para el día del mañana”. Entre otras mencionó acabar con el hambre, “porque es algo que se puede”, y regresar a la filosofía.

    Regresar a la filosofía, precisó, no significa hacer una humanidad de filósofos, sino recuperar el cultivo del pensar, de la reflexión, del criterio crítico, del análisis objetivo, luego de que “nuestra condición humana está siendo reducida a una especie de máquina parlante que con el uso empeora cada vez más y se reduce a tópicos, a lugares menos que comunes, a un empobrecimiento del lenguaje”.

    De acuerdo con el autor de Todos los nombres, el ser humano recurre a la utopía por una especie de frustración: la imposibilidad de situar en un tiempo y un lugar determinados algo que necesita o le gustaría que sucediera ahora.

    “Si alguna palabra retiraría yo del diccionario sería utopía, porque no ayuda a pensar, porque es una especie de invitación a la pereza. La única utopía a la que podemos llegar es al día del mañana”, enfatizó.

    “Dejemos la línea del horizonte, dejemos la utopía, no se sabe dónde está, ni cómo, ni para cuándo; el día de mañana es el resultado de lo que hayamos hecho hoy. Es mucho más modesto, mucho más práctico y, sobre todo, mucho más útil.”

    Tras expresar que tampoco le agrada mucho la palabra esperanza, por ser una especie de sinónimo de utopía, José Saramago asumió que no creer en la utopía es poco redituable e incluso negativo para quienes, como en su caso, se asumen y declaran de izquierda, “porque el concepto de utopía va unido al concepto de izquierda; si no se tiene una utopía uno no es de izquierda”. No obstante, subrayó que resulta “absolutamente todo lo contrario”, ya que, para fines políticos, se debe saber que uno está y puede trabajar sólo en la realidad.

  2. dragutt Says:

    Una vez me dijeron que cuando alguien te llama “utópico” es porque ese alguien, una de dos, o tiene miedo o bien forma parte del enemigo.
    Ya no lo creo.
    Cada vez hay menos utopías y no porque las que hubiera antes se hayan positivizado finalmente en realidades sino porque la gente hace tiempo las acogía ahora se avergüenza de ellas.
    Las utopías, que cantan más fuerte que las sirenas del posibilismo acomodaticio, que te muerden los tobillos cuando te detienes y rompen los espejos a tu paso.
    Ahora son algo malo; se las relaciona con imposibles, con delirios adolescentes o con idioteces oníricas. El arma arrojadiza perfecta del sistema contra los altermundistas, maestro Saramago.
    Pero ellas están ahí; a los poetas les daba mucho miedo que un tipo quisiera alcanzar la luna y le llamaban utópico porque temían que finalmente la alcanzara, y se descubriera que la luna no olía a mujer.

    Las utopías, que se alejan conforme nosotros avanzamos y esa es la forma que tienen que ayudarnos a seguir aminando, a no detenernos, a no conformarnos, a no hacer del mundo un rincón tranquilo que decía Benedetti.

    Efectivamente, maestro Saramago, hay que ser realista: las utopías existen.

  3. Un pequeño comentario, que creo te podría interesar: Lara escribió de una manera misógina (no machista, misógina) sobre las mujeres. Pero no nos cuentan eso de Lara, se le conoce por otros escritos.
    No creo que en la época los hombres más pensadores o críticos llegaran a tal misoginia. Yo (la admin de MP) me quedé totalmente impactada, pues tomaba a Lara por un hombre crítico, y aunque entiendo que las épocas varían, y que antes podía ser más difícil comprender ciertas cosas que ahora, sé que en la época había mentes menos llenas de desprecio a las mujeres.
    Bueno, por si acaso, por si te sirve! Un saludo! 🙂

    • Querida Mp, por un momento me asustaste porque pensé que efectivamente te referías a Lara (Cayo) pero en el contexto entiendo que aludes a Larra (Mariano José de). Y efectivamente tiene perlas como “Bienaventurado aquel al que la mujer dice no te quiero porque ese, al menos, oye la verdad”.
      Diré en su descargo que el pobre de Mariano José, imbuído de las ideas revolucionarias de la época por su educación marcadamente francófila, jamás apuntó su afilada pluma despectivamente contra la mujer… hasta que le sobrevino el desamor de una aristocrática dama. Y como suele ocurrir con lamentable frecuencia entre los hombres, buscó consuelo en la más profunda misoginia. Al menos tuvo la decencia de saltarse él solito la tapa de los sesos sin molestar a su antigua enamorada. No como ahora.
      Besos.

  4. No sé si me he enterado de nada… Arriba del todo pone Mariano José de Lara, y yo creí que ése es el escritor romántico misógino (fuera cuando fuera, escribió cosas misóginas con ahínco), no? Ahora mestoy haciendo un cacho, mira a ver y dimeeeeee. Da igual si no fue siempre misógino, ni tampoco si se suicidó en lugar de pegarla un tiro a quien odiara. El caso es que a raíz de sus intereses personales X, no dudó en abusar de todo un grupo humano para desfogar su ira y venganza, y que usó su posición como escritor para influir y azuzar en esto, para lograr grandes risotadas misóginas, que encima le dieron la reputación, dado el machismo bestial de siempre, de ser crítico e irónico y tal. La versión asquerosa del ser crítico, pienso yo… Nada que ver con tu visión crítica en este blog. Las razones que la construyen… No sé… No sé si me he enterado ni na, y me voy volando. Agur!

  5. Maria Antonia Says:

    No soy una intelectual, apenas pude estudiar el bachillerato porque tuve que trabajar desde los 14; soy una trabajadora más pero con inquietudes sociales, con mucha rabia y decepcionada de casi todo el mundo que conozco, pues sólo piensas en sí mismos y de ahí, del fútbol y de los hipermercados no los sacas. Leer lo que escribes hace que me sienta un poco mejor, sabiendo que hay personas conscientes de lo que se cuence en este mundo injusto y con capacidad para denunciarlo y encima con un toque irónico, para que no nos desesperemos ya del todo. Por eso quería darte las gracias. Muchísimas gracias.

    • Muchas gracias a ti, María Antonia, por tus amables palabras que muchas veces son como un mordisco en el tobillo para no detenerse y seguir adelante. Encantado de tenerte por aquí.

  6. Interesante propuesta y mensaje en su Blog…
    Las Utopías nos permiten volver a creer y apostar; transitar nuevos caminos, alternativas, soluciones posibes…
    Felicitaciones por su Trabajo !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: