La especie elegida

Posted in Chist-tema, Uncategorized with tags , , , on 21 agosto, 2012 by Tico

Acabo de terminar la obra divulgativa de Juan Luis Arsuaga “La especie elegida” cuya lectura recomiendo con vehemencia porque ofrece un apasionante recorrido, científico pero asequible, por la especie humana: desde la llamada “Eva Negra” o Eva Mitocondrial y su parejita el Adán Nuclear (aviso para creacionistas:  NO LA LEAN. ¡Se trata de una obra científica!) y la separación de nuestro antepasado común, el chimpancé, hasta más o menos cómo hemos venido a quedar actualmente.
O lo que es lo mismo: por qué terminamos bajando de los árboles y caminando erguidos sobre dos patas. Y construyendo las pirámides, inventando la aspirina y llegando a la luna. Ya sé lo que piensan: cuesta creer tantos cientos de miles de años de evolución para terminar votando a Mariano Rajoy.
Pero no redundo en los aspectos evolutivos de la especie, siendo otro como saben el objetivo de este espacio, sino en un pasaje determinado de la obra que me ha resultado cuanto menos inquietante.
Parece que algunos etólogos, ciencia esta que estudia el comportamiento humano, afirman que existe una base genética en la conducta de cada persona. Es decir, que venimos programados genéticamente para comportarnos de una u otra forma. Vale que mis limitaciones en el campo de la biología, la paleontología y la antropología son casi tan grandes como mis ganas de aprender. Pero afirmar que nuestra conducta obedece a pautas genéticas me resulta un discurso de lo más peligroso.
Peligroso porque supone obviar las condiciones ambientales, sociales y económicas en las que un sujeto viene al mundo. Esta especie de determinismo genético implicaría afirmar que un tipo que golpea a su mujer lo hace porque porta el gen de la agresividad. O el que roba o explota a un millar de niños en una plantación, porque se encajaron el gen de la codicia. Supondría, pues, que agrietados monolitos culturales como el patriarcado o el capitalismo caníbal, factores como la miseria, el hambre, el analfabetismo o la falta de oportunidades laborales, pasan a un segundo plano frente a los genes en el actuar de las personas.
¿Dónde queda el libre albedrío del individuo, su capacidad de decisión, su ética, su equipaje vital?

Si te comportas de forma cruel  no tienes culpa: son los genes.
Si te comportas de forma solidaria no tienes mérito: son los genes.
Cómo en la fábula del escorpión: yo es que soy así, es mi naturaleza.
¿Cuántas veces no hemos escuchado esa expresión en personas cuya conducta ha provocado un sufrimiento a otras, para de esa forma justificarse o incluso legitimarse?

Desde mi punto de vista, que reitero ignorante, somos lo que hacemos. No viceversa.

 

 

Kalvellido

Posted in Uncategorized on 15 agosto, 2012 by Tico

Decía Bakunin que el Pueblo sólo tiene tres caminos para librarse de su triste suerte: los dos primeros son la taberna y la iglesia; el tercero es la revolución social.  Y os garantizo que, si ese tercer camino tuviera un cartel indicativo, lo habría dibujado Juan Kalvellido.
Irreverente como eructo cervecero en la cara de un rey. Corrosiva como escupitajo de abadesa. Comprometida con la vida como las hojas lo están con el suelo en otoño. Certera e implacable como puñal de suicida. Tierna como el pupitre de un párvulo. Blasfema como minero herido. Fresca como la resaca de un ruso. Alegre como verbena de barrio pobre. Podría pasar horas disparando metáforas que describan su obra

Que, por cierto, es bien prolífica. Porque, si como decía Picasso, la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando, a Kalvellido no tiene que dar muchas vueltas para encontrarlo. Podéis estar mirando una noticia en la TV mientras movéis el café con la cucharilla y antes del último sorbo podréis encontrar ya un dibujo suyo, debidamente acompañado de algún comentario incisivo y certero, reproduciendo la noticia.
Últimamente sus pinceles andan en una simbiosis extraordinaria con la pluma de Silvia Delgado. La inteligencia, el talento y la sensibilidad se ponen firmes a la espera de órdenes del compromiso valiente y sincero.
En definitiva, viviendo tiempos tan extraños como los que nos han tocado, necesitamos referencias. Y entre tanto ilustrador mediocre y vendido, tanto humor casposo e inocuo, tanta media tinta de cobarde tibieza, os presento un oasis donde podáis refrescar las entrañas para volver a la lucha con la mirada limpia y la sonrisa rebelde.
Por último me gustaría recordar que aunque la generosidad de este tipo le ha llevado a diseñar por la patilla incontables logotipos, carteles de eventos, carátulas de discos, ilustraciones de libros, camisetas, etc… los “debuantesdemielda” como él se define, no llenan sus cucharas con acrílicos. Así que daos una vuelta por su catálogo porque podéis quedar como reyes o reinas (republicanos/as en todo caso) regalando alguno de sus libros. Molan, y molan mucho.

Y sí, qué pasa. Es mi amigo y bien a gala que lo llevo. E igual me cae alguna birra fresquita como comisión. Pero si se preguntan por qué escribo todo esto es porque necesitaba agradecer desde este mi humilde espacio la sonrisa diaria (a veces varias, a veces muecas, a veces casi lágrima furtiva) que nos provoca a muchísima gente cada vez que esgrime un pincel y lo hunde en el corazón del sistema.

Feel like a Ninja, Rajoy

Posted in Chist-tema with tags , , , , on 15 julio, 2012 by Tico

Corría el año 2009 cuando el actual Presidente del Estado español, D. Mariano Rajoy, dando un mitin en la localidad sevillana de Dos Hermanas, hizo subir a un niño de nueve años al escenario. Tras besar paternalmente al pequeño advirtió con gesto apocalíptico que “Le van a subir el IVA de los chuches a este niño“. Presumimos que tres años después ese niño seguirá consumiendo gominolas, caramelos y barritas de regaliz. Presumimos también que a sus doce años poco debe importarle la salvaje subida del IVA que acaba de imponer su besucón amigo ya que se trataba del niño de Zoido, actual presidente de los peperos andaluces. Presumimos que le seguirá alcanzando el presupuesto para chuches. Y para medicinas. Y para libros de texto. Es lo que tiene la derecha: cuando gobierna siempre adopta medidas pensando en su propio ombligo. Barrer para adentro o arrimar el ascua a la sardina, como prefieran.

Reyes hacen leyes, dicen, pero Mariano I de España y XII de Europa no ha tenido en cuenta algo que puede hacer tambalear su corona de oropel: las pelusas de ese ombligo del que antes hablábamos. Taxistas, peluqueras, amas de casa, jubilados, pequeños comerciantes, guardias jurados, cocineras y toda una pléyade de curritos que asumieron la cosmogonía derechosa como propia y ahora se ven de repente cerrando su negocio o firmando un famélico finiquito, con los muebles de casa sobre la acera de la calle y la cuenta en números rojos. Ya no se trata de los revoltosos irredentos de siempre. Al gobierno del PP le están creciendo hasta sus propios enanos ideológicos. Quienes votaron al mismo partido que los ricos para al menos tener eso en común con ellos. Pero quien con ricos se acuesta, empobrecido se levanta.

El funcionariado tira histérico de calculadora para cuadrar el año con una paga menos. La diabética se pregunta si es mejor dejar directamente de comer antes que pagar la insulina. Un obrero de la construcción de Cádiz ofrece su riñón en internet a cambio de un trabajo. Y el mismo miedo que llevó a Rajoy al poder es el que está sacando a las calles a la gente que le votó. Cabreada, muy cabreada. “Rajoy… Mariano… No pasas del verano” gritan en las plazas mientras las redes sociales se llenan de imágenes de guillotinas. Y Mariano, el mismo Mariano que acaba de decir en un congreso de su partido en Granada que “No tenemos nada de lo que avergonzarnos” llegó a ese congreso de improviso, un día antes, sin avisar, en el más completo secretismo, para que el pueblo no tuviera ocasión de organizarse y darle una calurosa bienvenida. Y ese mismo Mariano abandona el Parlamento por la puerta de atrás para evitar a la gente que se concentra, esperándole, en la puerta delantera.  Rajoy se oculta, aparece desde la nada, ataca con brutalidad y vuelve a ocultarse. Y, cada vez que lo hace, cientos de miles de españoles se ven de repente en la miseria sin entender qué ha pasado.

Feel like a ninja, Mariano. Después de todo, resulta lógico que no se avergüence; para eso se requiere tener un mínimo de vergüenza.

Fuera de Juego

Posted in Chist-tema with tags , on 3 julio, 2012 by Tico

El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es mucho más que eso”                   (Bill Shankly, entrenador del Liverpool FC)

He de comenzar diciendo que en toda mi vida he conseguido ver un partido completo de fútbol y no considero que tal circunstancia me acredite como mejor persona ni mejor ciudadano. El hecho de que mis inquietudes vayan en otra línea no me otorga una mayor calidad humana ni hace que me considere más inteligente. Pero lo que tampoco se me puede pedir es que me sienta avergonzado de ser un total, absoluto y completo analfabeto del balompié.
En cierta ocasión pedí durante un almuerzo qué me explicarán qué es un fuera de juego. Recibí casi media hora de tenso silencio, miradas de desprecio, lástima y recelo. También reproches, pero nadie se molestó en explicarme lo que es un fuera de juego. De hecho hubo un tiempo no tan lejano en que por congraciarme con mis amistades o clientes futboleros hacía de tripas corazón y leía en prensa los lunes por la mañana algo de la jornada anterior para siquiera poder balbucear algún comentario.  Actualmente no. Si alguien me comenta indignado alguna actuación arbitral o un gol antológico, pongo cara de póker. Y si, insistente, me pregunta sorprendido si acaso no seguí determinado partido, contesto que a esa hora estaba demasiado ocupado lavando a mis peces de colores.

Os propongo un experimento: encended la televisión cuando emitan algún programa de esos en los que debaten sobre futbol. Quitad el volumen. Observad las caras, los gestos, la gravedad en los ademanes de los contertulios. Podríamos imaginar perfectamente que esos señores están debatiendo sobre alguna cuestión vital para el futuro de la humanidad.

Y mucha gente lo toma como tal. Y es descabellado cuestionarles que lo sea.
Hojead cualquier periódico un lunes por la mañana: privatizaciones de empresas, recortes en los servicios sociales, Kyoto, el desarme de las FARC, el desmantelamiento de las políticas de género, la subida de los tipos de interés, una nueva masacre de civiles en Palestina, el drama de la inmigración, o la última reforma del sistema laboral.
Ya no sorprende comprobar que se le presta, ante situaciones noticiables como las anteriores, mucha mayor cobertura mediática (cuantitativamente, en número de páginas o en minutos de antena) a la lesión de tobillo de tal o cuál jugador. Que tienen más repercusión las declaraciones de un entrenador de fútbol que las del presidente de Naciones Unidas.

¿Una conspiración paranoide o una situación creada por estupidez espontánea que ha sido hábilmente aprovechada y sostenida desde los poderes establecidos?. Es peligroso, para quienes mandan, que la ciudadanía empiece a cuestionarse ciertos asuntos, a preocuparse por la cosa pública y a desarrollar una actitud participativa en el diseño de la política social. Muy, muy peligroso. El mejor antídoto contra esas inquietudes bien pueden serlo el fútbol o una catódica y rosa coprofagia.

Además, el fútbol mueve dinero, demasiado dinero demasiado estéril. En cierta ocasión comprobé atónito cómo el traspaso de un jugador costaba el equivalente a casi dos veces el Producto Interior Bruto de países como Mali, Togo o Níger. O cómo otro jugador cobraba por publicidad de la empresa Nike (únicamente por hacer publicidad, y únicamente de esa empresa) él solito tanto como el resto de los más de noventa mil obreros y obreras que dicha empresa tiene en el sudeste asiático. ¿Nadie más ve cierta obscenidad en ello?

kalve

Lo lamento; a unos les preocupa el puesto que su equipo ocupa en la liga y a mí me preocupa que cada cinco segundos un niño o una niña menor de diez años dejen de respirar porque no tienen acceso a las vitaminas de una naranja o a las proteínas de un vaso de leche.
Puede que alguien me diga que una cosa no tiene nada que ver con la otra, que hago demagogia barata. Y me gustaría que ese alguien pudiera argumentar de forma razonada por qué un señor (por más que haya entrenado su cuerpo durante una década) cobra más dinero del que puedan ganar varias generaciones obreras en anunciar un producto que se ha fabricado a costa de la esclavitud infantil. Si es justo que, mientras tanto, la gente de ciencia, que lleva media vida partiéndose los cuernos por sacar una vacuna y salvar miles de vidas, tenga problemas para llegar a fin de mes.

Que ese alguien me diga si es sano para la marcha de un país que cualquier niño te diga en qué año ganó un determinado equipo la copa de Europa y no sepa en qué año se aprobóla Constitución Española. Que cualquier chaval te diga quién es el delantero centro de tal equipo pero no sepa quién descubrió la penicilina o quién era Lorca.

 Y no me engañen. Me mintieron en el colegio. El fútbol no transmite valores como la solidaridad o el trabajo en común sino todo lo contrario: la competitividad, la ambición, la prepotencia y la intolerancia o la agresividad hacia quienes no tengan la bufanda de tu mismo color. Como veis ni siquiera toco el tema del sexismo. Me parecería irrespetuoso hacia las chavalas que soñaron y sueñan con dedicarse profesionalmente a este deporte y se les vetó y veta toda posibilidad.

 Esto se termina. Espero que no haya sonado como un desahogo. Sólo expuse por qué a muchos varones no nos interesa el fútbol. Sufrimos el efecto mofeta, se nos acusa de esnobismo intelectual, de traidores antipatriotas y se cuestiona nuestra orientación sexual. Estupendo.

Mientras tanto yo seguiré soñando con que muchos niños y niñas, algún día, dejen de coser balones y vayan a una escuela. Y que otros niños ya no quieran ser futbolistas famosos y empiecen a soñar con ser científicos o poetas.

Ese día, a lo mejor, me intereso por aprender lo que es un fuera de juego.

Grita más fuerte, Kitty Genovese.

Posted in Chist-tema with tags , , on 5 mayo, 2012 by Tico

Hoy aprenderemos cómo se combate el insomnio en gringolandia, cómo las niñas heridas suelen volverse transparentes en las calles chinas, y cómo los ahorcados no siempre dicen adiós con la lengua.

¿Por qué diría Rafael Barret aquello de que una persona aislada puede ser valiente pero la multitud es cobarde por economía? Vamos allá.

Una fría noche de 1964, Catherine Susan Genovese, de 28 años, terminó su jornada laboral como camarera y regresaba a casa, en Queens. Aparcó su coche y se dirigió hacia la entrada del edificio de apartamentos donde residía cuando un vecino, que resultó ser asesino en serie, se abalanzó sobre ella y sin más la apuñaló varias veces en la espalda. Los gritos de Kitty apenas perturbaron la tranquila noche. Algunas luces se encendieron y volvieron a apagarse en las ventanas. Tan sólo cuando, desde una de ellas, un vecino increpó al agresor, este huyó dejando malherida a nuestra amiga. Pasaron 40 eternos minutos durante los cuales Kitty consiguió arrastrarse unos metros sin dejar de gritar pidiendo ayuda mientras se desangraba. Finalmente el agresor regresó, siguió el rastro de Kitty y, tras agredirla sexualmente, la remató en el suelo.

Investigaciones posteriores concluyeron que hasta 38 vecinos reconocieron haber escuchado los gritos de la joven e incluso haber presenciado la agresión desde la ventana. Sólo una vecina telefoneó a la policía. Otro explicó sin rubor que no quiso verse involucrado y comentó cómo su vecino subió el volumen de la radio para opacar los gritos de Kitty. Espero, de corazón, que no fuera precisamente el volumen de la radio lo que le impidiera dormir aquella noche.

Una mañana de verano de 1999, en el populoso barrio de El Perchel, en la andaluza ciudad de Málaga, numerosos vecinos y transeúntes comenzaban a congregarse frente al portal de una vivienda. A la entrada de la misma se balanceaba un joven de 19 años colgando por el cuello al extremo de una soga. El espectáculo se prolongó durante los 11 minutos que tardó en llegar la policía. Uno de los agentes, veterano, sujetó el cuerpo por las piernas para elevarlo mientras ordenaba a otro que cortara la cuerda. Tras comprobar que aún latía débilmente el pulso en la muñeca del frustrado suicida el policía no pudo evitar escupir al suelo y maldecir a toda la concurrencia, medio centenar de personas, por no haber descolgado antes al joven. Una niña de unos cinco años le expresó satisfecha su sospecha de que el chaval estaba vivo porque le había visto mover la lengua.

 Fueron unas imágenes que dieron la vuelta al mundo en octubre de 2011. Comienzan a cerrar las tiendas en una concurrida calle de Foshan, al sur de China, cuando una niña de 3 años cruza distraída la calzada y es golpeada y atropellada dos veces por una furgoneta que se da a la fuga. En los siguientes minutos, hasta 18 personas pasaron junto al maltrecho cuerpo de la pequeña, aún tirado sobre la calzada, sin dedicarle más que una mirada de soslayo hasta que finalmente es atropellada de nuevo por otro vehículo. Una mujer que barría la calle arrastró hasta la acera a la niña que, tras permanecer pocos días en coma, dejó un mundo que no parecía tener ya mucho que aportarle.

El caso de Kitty se vio posteriormente controvertido pero dio nombre a lo que la psicología y la sociología bautizaron como El síndrome de Kitty Genovesse, también conocido como “Efecto espectador”. Algo que, en resumidas cuentas, viene a recomendarnos que si nos ocurre algún suceso violento o traumático en la calle, mejor que ésta sea poco transitada. Es decir: cuanta más gente haya, menos probabilidades tenemos de que alguien nos ayude. Concretamente, si en vez de 2 personas hay presentes 17, las posibilidades de que alguna de ellas nos ayude se reduce a la mitad. Parece que se produce eso que se llama “difusión de la responsabilidad” efecto en virtud del cual cada persona que presencia a otra en apuros se sacude la obligación de ayudar argumentando mentalmente que ya lo hará algún otro de los presentes.

Pero es que, como les comentaba en otra ocasión, la ética puede ser tan elástica que a veces se vuelve invisible de puro estirarse. Decenas de lugares comunes y leyendas urbanas vienen a justificar y legitimar esta conducta. Así, un ciclista tirado en una cuneta de la carretera puede ser el cebo de una peligrosa banda de salteadores acechantes. El cuerpo inmóvil de un anciano tirado sobre la acera corresponderá a un borracho, mejor no acercarse. Los aterrorizados gritos de una mujer al otro lado de la pared son asunto exclusivo de la vida privada y doméstica del matrimonio vecino. Si un niño se está ahogando en la playa, mejor esperar mirando desde la orilla a que alguien que sepa nadar mejor se lance al agua porque, si no llegamos a tiempo, luego nos culparán a nosotros. No te metas en líos. No es tu problema. No te involucres. No te signifiques. Pasa de largo. Otra persona lo hará. Jurídicamente no se preocupen: la omisión del socorro debido sólo es delito si puede peligrar la vida de quien debe socorrer. Y peligros los hay por todas partes si le ponemos la suficiente imaginación.

Ya ven, puede que la cobardía y la indiferencia no tengan ética pero les sobra imaginación para inventar excusas . Y si no se les ocurre ninguna, siempre pueden subir el volumen de la radio.

No te quieren, Huckleberry.

Posted in Chist-tema, Consumintiendo with tags , , on 19 abril, 2011 by Tico

Biblioclastia es un palabro de nuevo cuño para designar la curiosa afición (tradicionalmente reservada a emperadores, guardianes de la fe y militarotes varios) de convertir los libros de su habitual estado sólido a un estado gaseoso por el infalible método de meterles candela. El primer biblioclasta del que tenemos noticia fue el emperador Huang Ti quien, además de construirla Gran Muralla, echó a las llamas toda la literatura china existente hasta el año213 a.c. Después torturó y ejecutó a todos los escritores que había en el imperio. Por si acaso.

Como humo se nos fue también el medio millón de libros que tenía la biblioteca de Al Hakam, quemada en 1002 por Almanzor para ganarse a los creyentes más ortodoxos. Pero sería con la llegada, de la Santa Inquisición cuando, ya con más profesionalidad y dedicación, por la chimenea del fanatismo religioso se nos esfuma todo el conocimiento andalusí acumulado durante ocho siglos, transformadas en volutas y pavesas la filosofía, la física, la botánica, la astronomía, la poesía, etc… Y de hoguera en hoguera, llegamos a la Opernplatz de Berlín en 1933, donde Goebbels mandó quemar todo lo que el buen hombre consideraba “literatura antialemana” entre los que se contaban  autores como Einstein, Hemingway, Kafka, Jack London, Karl Marx, Emile Zolá, HG Wells o Freud. Este último comentaba para consolarse que “al menos me han quemado en buena compañía”.

Y es que si de inquisidores y nazis va la cosa, no podemos obviar la clarividencia del poeta alemán Heinrich Heine cuando advertía que “allá donde se queman los libros se termina quemando a las personas”.

En nuestros días, afortunadamente, ya no se quema a nadie. Que sepamos. Sólo se les encarcela, tortura, se pone precio a sus cabezas (Salman Rushdie o  de cómo la mediocridad literaria es rentable si se toca lo suficiente las narices al personal integrista) se les secuestra judicialmente los ejemplares o simplemente se les veta en las editoriales y las bibliotecas. Y ahí es donde vamos.

La American Library Association celebra anualmente su Semana de los libros censurados: Celebrando la libertad para leer. Con ello pretenden visibilizar la presión que ejercen los grupos de ídem para sacar de las bibliotecas públicas y de la distribución comercial aquellos libros que a estos señores y señoras incomodan. ¿Quieren algunos ejemplos?

La fundamentalista Sarah Palin trató de sacar de la biblioteca de su ciudad natal una larga serie de libros por considerarlos (sic) ofensivos a la moral americana (es decir, a la suya) y pretendía que criaran telarañas las estanterías que antes albergaran La naranja mecánica, Un mundo perfecto, Los cuentos de Canterbury, Tarzán de los monos, El amante de Lady Chatterley, Huckleberry Finn, Tom Sawyer, El señor de las moscas, El Decamerón, Lisistrata, El Mercader de Venecia, la saga de Harry Potter y, cómo no, encabezando el ranking mi libro de cabecera: Las uvas de la ira (nótese que Steinbeck tiene también en esa lista a De hombres y ratones y a Al este del Edén). La pobre de Mary Ellen Emmons, a la sazón bibliotecaria de Wasilla, se negó a tal despropósito contra la literatura universal. Fue despedida un mes más tarde.

¿Más libros?

King&King  (Linda de Haan y Stern Nijland) trata de un príncipe en edad casadera que, tras rechazar sucesivas potenciales princesas, conoce a otro príncipe del que queda prendado y con quien finalmente se casa. Algo que no debió parecerle muy bien a la asociación de padres y madres que secuestraron literalmente ese libro infantil de la biblioteca de la escuela municipal de Lexington, Massachusetts.

Paradojas de la estulticia, los alumnos/as de la escuela secundaria de Irvine, California, leen censurado el más famoso libro escrito contra la censura literaria: Fahrenheit 451. Concretamente las autoridades escolares tacharon en toda la obra las palabras “mierda” y “demonio”. No se rían. MIERDA. DEMONIO. MIERDA.

El País de las Maravillas de Alicia desde luego no es China: en la provincia de Hunan fue prohibido porque los animales hablan. Espero que esas autoridades chinas no vean Intereconomía.

Más crudo lo tiene el pobre Huckleberry, el cuarto personaje más prohibido actualmente en las escuelas gringas. Parece que a alguna gente le molesta que a lo largo de la obra aparezca más de 200 veces la palabra “negro”. Vetado por racista. Cuando Huckleberry vio la luz en 1885 se le proscribió de las escuelas de los Estados sureños por su (sic) “prédica abolicionista”. Vetado por antirracista.

El Código da Vinci me parece un libro malo de narices. Pero no tanto como para que lo prohíban como de hecho ocurre en Líbano por (sic) ofender al cristianismo, según la comunidad católica local.

Y en los Emiratos Árabes se han tomado demasiado en serio lo de la varita de Harry Potter; la saga está prohibida por incitar a la infancia a practicar la brujería.

La fabrica de chocolates de Charly estuvo cerrada en Colorado porque el contenido refleja una (ejem) “pobre filosofía de vida”. Normal, piensa uno/a: acostumbrados/as a la profundidad reflexiva y metafísica de las series gringas de TV lo demás es superficial.

También el Ulysses estuvo prohibido en gringolandia y no por ladrillazo (lo cual no habría sido reprochable en extremo, a fe mía) sino por el pasaje en que Joyce describe a Leopold Bloom jugando al cinco contra uno mientras mira las piernas de una señora.

Y hablando justo de eso, los profesores de una escuela pública en East Hampton, Nueva York, preocupados de que sus alumnos pudieran quedarse ciegos, enanos y con espinillas buscando a Wally, retiraron la obra de la biblioteca porque en una de las láminas aparecía una imagen microscópica de una señora en la playa haciendo topless. Ah, Wally, Wally, símbolo erótico de toda una generación.

¿Les parece surrealista? Aún hay más: “Sexo… ¿Qué es? Desarrollo, cambios corporales, sexo y salud sexual” (It’s Perfectly Normal: Changing Bodies, Growing Up, Sex and Sexual Health) de Robie Harris está vetado (sic) “por promover la educación sexual”. Sí. Es lo que suelen tener los libros de educación sexual.

Un aviso: si alguno/a de ustedes es miembro del opusdei (cosa de la que, si han llegado hasta aquí, albergo serias dudas) ha de saber que necesitará un permiso especial de su director espiritual, y éste para autorizárselo del Prelado, si quiere leer, ejem, 6.892 libros.

Y para terminar como empezamos, recuerdo la impresión que me produjeron de adolescente las primeras líneas de un libro que me regaló mi padre:

Este libro puede estar mejor o peor escrito pero tiene la misma ventaja innegable que cualquier otro: con este libro se puede encender un fuego

Se trataba, obviamente de un Manual de Supervivencia.

Fauna africana

Posted in Chist-tema with tags , , , , on 2 noviembre, 2010 by Tico

Naturaleza Africana

Os invito, si mantenéis el silencio necesario para no espantar a los protagonistas de la escena, a que analicemos juntos y juntas la interacción entre estos tres elementos del ecosistema africano.

Lo de la izquierda es un ejemplar de buitre dorsiblanco africano (Gyps africanus) y tiene hambre.

Lo de la derecha pertenece al género humano (homo sapiens), concretamente se trata de una niña de la aldea sudanesa de Ayod. Y también tiene hambre.

El tercer elemento de este instantáneo ecosistema no lo veis porque es el señor que está detrás del objetivo. Y no creo que tenga hambre.

El buitre parece despreocupado y aguarda paciente; tiene todo el tiempo del mundo que para la niña se reduce a unas horas. El buitre sabe que cuando un mamífero bípedo se vuelve cuadrúpedo es porque está a punto de convertirse en comida. Tampoco la presencia del otro humano, el fotógrafo, parece inquietarle. El buitre conoce a los humanos blancos y sabe que son sus hermanos. En África, directa o indirectamente, el hombre blanco siempre le proporciona alimento. Así que espera a que ese blanco se marche con su fastidioso instrumento que hace “clic” y le deje solo con la niña para hundirle el pico entre las costillas. Hambre que espera hartura, no es hambre ninguna.

Pasemos al segundo elemento de la escena.

La niña. No sabemos cómo se llama, ni tampoco nos importa porque lo que nada es, no merece nombre. Así que nuestra amiga, pese a ser originariamente bípeda se ha vuelto cuadrúpeda. Lo cual nos llevaría plantearnos qué extraño proceso conduce a este fenómeno antinatural. Y quizás empezáramos a hacernos preguntas incómodas o a cuestionar las verdades que nos enseñaron a abrazar y termináramos – el Capital no lo quiera- creyéndonos lo de que Otro Mundo es Posible y haciendo algo por traerlo de las orejas. El caso es que mientras, la niña, indiferente a nuestras dudas, mira la tierra intuyendo que pronto va a formar parte de ella.

La distancia que separa a estos dos primeros elementos es de un metro y medio de suelo africano; o lo que es lo mismo, de 25 céntimos de Euro – que es lo que cuesta un litro de solución de agua con glucosa – suficiente como para mantener con vida a un niño en esas condiciones un día más. Para repetir la foto al día siguiente. Por si la imagen sale movida o el buitre no se decide a sonreír.

El tercer elemento de la escena, el que no se ve, sí tiene nombre. O lo tenía, al menos. Se llamaba Kevin Carter, surafricano, activista antiaparheid y fotógrafo free-lance con una trayectoria increíble: trabajó para Reuter y Sygma Photo NY, PixEditor del Mail&Gaurdian, ganador en varias ocasiones del prestigioso Ilford Photo Press Awards.

La imagen que nos ilustra la tomó en 1993 en la aldea sudanesa de Ayod. Dio la vuelta al mundo y le valió nada más y nada menos que el Premio Pulitzer de fotografía, la máxima aspiración de un reportero gráfico. Por su profesión había estado presente en los peores conflictos armados del continente africano y había fotografiado matanzas, atrocidades, disturbios y linchamientos. Sin embargo al ser entrevistado tras el galardón declaró sentir odio por la foto de Ayod.

Un par de meses después se suicidó.

Quién sabe, quizás por las noches le venían a visitar la niña y el buitre.

Pero una mañana de primavera de 1993 se les amargó el desayuno a cientos de miles de atildados políticos, ambiciosos ejecutivos y ejemplares ciudadanos burgueses al desplegar el New York Times. Aunque quizás no se dieran por aludidos, Kevin Carter hizo su trabajo.

Sit terra tibi levis. Que la tierra te sea leve, niña de Ayod, tanto como tú lo fuiste para ella. Vuela alto, por encima de los buitres, roza las nubes, muy alto, pequeña. Y donde quiera que estés, si ves a Carter, dale las gracias en mi nombre.