Archivo para pacifismo

Haya Paz… y la casa por el tejado.

Posted in Rambo´s way with tags , , , , on 12 enero, 2010 by Tico

Ubi solitudinem faciunt, pacem apellant

Y allí donde ellos crean la desolación, le llaman Paz. (Tácito)

Tradicionalmente se viene concibiendo la Paz como la ausencia de guerras. Parecemos estar conformes con aquello de que las guerras son algo abominable y, siguiendo ese silogismo tan evidente, nos llenamos la boca con la palabra PAZ y dibujamos palomas y arco-iris y nos sentimos eufóricamente hermanos.
La reflexión que yo os planteo es qué tipo de PAZ queremos. Más allá de una mera conceptualización del término,  un leve vistazo crítico nos revela que hay diferentes modelos de PAZ.

La mayoría habréis oído hablar de la munición “Parabellum”. Ese nombre viene del adagio latino “Si pax vult, para bellum” es decir “Si quieres la paz, prepara la guerra”. Y no parecían ir tan desencaminados si tenemos en cuenta que en la Historia Contemporánea el periodo más largo de paz (concebida ésta únicamente como ausencia de guerra) fue precisamente el de la carrera armamentística de la guerra fría.
Así que los romanos lo tenían claro y nos dejaron su concepto de Pax Romana, es decir, pueblos invadidos, esclavizados y sometidos. Y hubo paz.

Al hilo de las armas de fuego, nos llama la atención cómo Samuel Colt bautizó uno de sus revólveres como “Peacemaker” es decir, “pacificador” por aquello de que lo empleaba principalmente la caballería gringa para someter a los pueblos originarios. Y efectivamente, cuando no quedó un indio vivo ni libre, hubo paz.

Kant, por su parte, en su librito “Sobre la paz perpetua” nos dice que las guerras repugnan al espíritu del comercio y que, por lo tanto, es necesaria la paz. Si vemos que los cerca de 60 conflictos armados que vive el planeta en la actualidad tienen un origen mercantil y neoliberal deberíamos cuestionarnos la vigencia del pensamiento kantiano.

Maquiavelo, el eterno incomprendido, aconsejaba a su príncipe que “la paz sólo es deseable si es conveniente; y es conveniente si se es más débil que el potencial enemigo“. No deja de tener su lógica. Siempre que “el potencial enemigo” esté conforme, claro.

También Godoy, conocido como “El príncipe de la Paz” vendió a España a los franceses y permitió la ocupación y la opresión de su pueblo. En nombre de la paz.

El bueno de Gandhi nos decía que la paz era el camino y no la meta. Nos dejó su mensaje de resistencia pasiva y el mensaje se convirtió en una filosofía de pasividad conformista. Luther King afinó un poco más introduciendo otros elementos necesarios para la paz (la paz ya no era el camino sino una aspiración que precisaba que se dieran otros presupuestos como la igualdad y la libertad) y también se quedó en la cuneta del camino de la paz. Lennon imaginaba mundos etéreos y maravillosos; de ahí no pasó.

Hoy la paz es un negocio redondo como los agujeros de los balazos. En nombre de la paz se venden armas, se expropian países, se expolian recursos naturales, se exterminan pueblos, se quitan y se ponen gobiernos.


¿Es esa la PAZ que queremos, la paz por la que gritamos y trabajamos? ¿La PAZ de los oprimidos que no se atreven a alzar la voz, la PAZ de los conformistas de estómago agradecido, la PAZ de los cementerios, la PAZ que significa mantener las cosas tal y como están por injustas que sean?

Henry Kissinger advertía que “un pueblo hambriento rara vez será un pueblo pacífico“. ¿Quién puede exigirle a un hombre que acaba de enterrar a su familia muerta de hambre o aplastada por un bombardeo, que ponga la otra mejilla?

Yo no quiero esa PAZ. Creo que la injusticia, el hambre y la opresión son un precio demasiado alto por la paz, por una paz de paloma de papel de brillantes colores que nos deslumbran impidiéndonos ver las iniquidades que hay detrás. Una paz que no se basa en el convencimiento de la necesidad de vivir fraternalmente en el mismo barco, sino una paz tan frágil que se sostiene por el miedo de los oprimidos de una parte y por los intereses económicos de otra.

Gandhi nos enseñó el objetivo. Luther King los métodos. Lennon lo que vendría después si seguíamos esos pasos.
No queramos empezar la casa por el tejado; sólo si tiene unos cimientos sólidos de IGUALDAD, de JUSTICIA y de LIBERTAD, podremos coronarla con un tejado en el que pueda poner su nido la palomita de Picasso.

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Hasta que nos toca… (contestando a la novia de un soldado español rumbo a Afganistán)

Posted in Chist-tema with tags , , , on 4 enero, 2010 by Tico

El pasado 2 de enero, una publicación digital de índole progresista se hacía eco de las líneas que una enamorada escribía a su novio, miles gloriosus del ejército español camino de tierras afganas.

La carta en cuestión (que pueden consultar aquí) debería hacernos reflexionar no ya sólo sobre el sinsentido de las guerras sino también, y muy especialmente, sobre la miopía moral e ideológica del ciudadano medio, auténtica legitimadora de “lejanas” injusticias y opresiones.
Así pues, les ruego que no malinterpreten el sentido de estas líneas que no pretenden juzgar a sus protagonistas sino a una serie de lugares comunes, enquistados en nuestra sociedad occidental, en virtud de los cuales el falso humanitarismo, la obediencia debida, la defensa de la libertad (de mercado) o el democratizar a lejanas y tembibles gentes justifican la invasión, masacre, ocupación y expolio de un pueblo.

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Estimada Ana, yo me voy a quedar con una frase tuya (sic) “Quién me iba a decir a mí que me iba a preocupar por lo que pasa en la otra punta del mundo“.

Quizás si te hubieras precupado un poco más de lo que le sucede al resto de la Humanidad hubieras descubierto la injusticia que subyace detrás de la invasión al pueblo afgano. Y hubieras descubierto que en muchos lugares del planeta cada día es 11-M. E igual te hubieras conmovido; e igual al sentimiento hubiera seguido la empatía con esas gentes oprimidas y un día te hubieras decidido sumar a cientos de miles de personas para salir a la calle y protestar por esa guerra. E igual, digo, ahora no tendrías que estar preocupada por tu novio.

Hay que tener dos cojones, dices, haciendo gala de un lenguaje carente del más mínimo sentido de género; allá también van muchas mujeres soldado. Cojones, u ovarios, los tienen quienes salen a faenar al mar, o a descender a una oscura mina, o a fregar unas escaleras y vuelven a casa con los bolsillos menos llenos que los de tu novio pero con las manos y el corazón mucho más limpios. Mancharse las manos con escamas de pescado, con lejía o con carbón es mucho más digno que manchárselas de sangre. Y no sirve lo de la obedicencia debida, mismo argumento esgrimido por oficiales de las SS, por los esbirros de Pinochet o por los pilotos de Videla.

soldados

Te sientes orgullosa porque tu novio dio un caramelo a un niño afgano y ni una sóla palabra dedicas al medio millar de niños y niñas afganos que han muerto bajo las bombas de las tropas de ocupación en lo que va de año, tropas de las que tu amado forma parte. Y por dinero.

Dices que en esas tierras no hay amor y yo te deseo de corazón que jamás tengas la oportunidad de poner a prueba el tuyo empujando una silla de ruedas coronada de flamantes medallas. Porque el sufrimiento ajeno parece menos injusto y menos sufrimiento… hasta que nos toca.

Un saludo.